Danila
Danila había casi sido tantas veces en su vida que no recordaba alguna vez haber sido algo.
Casi había sido varón, un fuerte varón llamado Danilo; pero por capricho nomás nació mujer y le pusieron Danila, como un perpetuo recordatorio de ese antojo prenato que tuvo de nacer al revés.
No había sido escolta, había sido casi abanderada, como le gustaba recordárselo su memoriosa madre.
Casi Doctora, enfermera sin elección; casi novia por renuncia de la otra parte a la tercera cita; casi madre por un error embriagado que no pasó a mayores.
Casi, casi logra viajar fuera del país, sólo le erró por unos kilómetros a la derecha y terminó quedándose en Paraná.
Danila estuvo así de cerca de ser bailarina, de no ser por su pierna izquierda casi tan larga como la derecha.
Casi Jefa, casi rica, casi tía y madrina, casi amiga de la vecina de toda la vida, apenas un recorrido por la selva la separaba del mar, unas poquitas palabras le faltaban para terminar de contar lo que sentía; estaba casi casi a la moda y unos metros la alejaban de estar en el lugar correcto a la hora indicada.
Casi linda, casi inteligente, casi simpática, casi dueña, casi casi cuerda y divertida; pero increíblemente absoluta y totalmente satisfecha.
Danila estaba tranquila, era casi feliz.
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